- El "momento perfecto" para emprender un viaje nunca llega. Y si llega, el viaje es aburrido.
- Se puede viajar con poco dinero. Incluso se puede viajar sin dinero.
- Hay que hacer amigos. Los vecinos te pueden salvar desde una cena hasta la vida.
- A regatear. Y a no sentirme mal por regatear.
- A manguear (a pedir sobrantes y cosas que están por dañarse). En un mercado principal se puede hacer mercado sin un peso.
- Sonreírle a los desconocidos, aunque te miren feo. A veces podemos cambiar una cara de culo con una sonrisa.
- La comodidad es un mal hábito. Limita y crea necesidades que no existen. Hay que apreciar y valorar la comodidad, pero no apegarse a ella.
- El auto-conocimiento es la ruta más difícil. Y sólo se puede hacer sin equipaje, sin dinero y a dedo (pidiendo aventones).
- Viajar requiere mantenerse en constante estado meditativo. Para poder disfrutar el viaje es necesario estar siempre en el aquí y el ahora. El pasado y el futuro (que en realidad no existen) sólo complican el andar.
- La gente es gente en todos lados. No hay buenos ni malos, sólo hay gente y más gente, con todas sus facetas y peculiaridades.
- Todos los seres humanos estamos locos, cada uno a su manera. Eso sí, hay locuras que me parecen más interesantes que otras.
- Después de una buena fiesta, SIEMPRE hay una buena resaca y un día que pasar en la cama recuperándose.
- Todos tenemos nuestras limitaciones. Las limitaciones siempre son decisiones, pero en todo caso siempre tenemos derecho a tenerlas.
- No hay lugares ni situaciones perfectas, pero hay que aprender a reconocer lo más cercano a nuestra visión de perfección y restarle importancia a lo "no-perfecto".
LO APRENDIDO
Lo aprendido en este viaje (en desorden de aprendizaje):
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